Sofa chester

Todo sobre el sofa de estilo chester

Sofa chester

El sofá Chester no pasa de moda

La elección de un sofá puede traer consigo quebraderos de cabeza ya que, después de la casa y el coche, es probablemente el artículo más caro que vamos a adquirir en nuestra vida.

Te la puedes jugar, menos cuando eliges todo un clásico que se ha mantenido intacto durante décadas, estamos hablando del sofá Chester.
El sofá Chesterfield o Chester es uno de los sofás más antiguos que han sobrevivido todos estos años y que sigue fiel a su estilo y diseño sin importar que moda vaya o venga.

Cada temporada se reinventa y resurge cual ave fénix con nuevos materiales, nuevos detalles, pero siempre con el mismo diseño.
Es llamado el rey de los sofás, porque aporta a cualquier estancia estilo, sofisticación y comodidad y vale tanto para una vivienda particular, como para un negocio público, una biblioteca, un ayuntamiento, etc.

Sus características que más le definen son sus reposabrazos a la misma altura que su respaldo y su tapizado capitoné (acolchado) en los asientos y el respaldo.

Su diseño llama la atención de la gente y esto puede robar el protagonismo de las demás cosas que hay en la estancia. Para equilibrar la habitación, los demás elementos tienen que ser de líneas puras o de un estilo rústico. Jugar con el color y mezclar cuadros o alfombras con colores chillones sobre otros muebles más claros.

Al ser un sofá bajo, no se convierte en una barrera visual, por lo que no empequeñece la habitación sino que la hace más luminosa y espaciosa. Es como si estuviera flotando dentro del salón.

Hoy en día se pueden encontrar en tiendas especializadas como Gangahogar o El corte inglés.

Chesterfield: estilo y comodidad

No pienses que por ser un sofá clásico tiene que ser incomodo, mientras que otros sofás utilizan una espuma de baja calidad, los del Chester están fabricados en una espuma de alta densidad envuelta en una mezcla de plumas. Esto hace que no se deformen y que el mullido relleno se reparta por toda la superficie.
El marco y la estructura es de haya maciza, un material increíblemente duradero. Todo el marco está enclavijado, pegado y atornillado para proporcionar resistencia a través de las juntas.

Tradicionalmente el tapizado era en terciopelo, en colores oscuros pero intensos como el rojo rubí o el azul intenso, pero por desgracia el terciopelo no es una tela muy limpia ya que se suele acumular el polvo en ella. Luego pasaron a tapizarlos con los cueros de las mejores curtidurías del mundo y solamente utilizaban cueros de vaca, utilizando toda la piel que sea posible para evitar desperdicios.
Aunque hay ciertas zonas de cicatrices que son innatas en el cuero y hay que aceptarlas como son (cada pieza es única y diferente), los artesanos se esforzaban por eliminar o esconder esas zonas de cuero.

El cuero muchas veces está frotado a mano para lograr ese efecto antiguo que tiene la tapicería del Chester y que le ha caracterizado siempre.

Pero también podemos situarlo en un ambiente más moderno, optando por colores más atrevidos para romper esa imagen clásica que desprende. Actualmente lo podemos encontrar sofás Chester más modernos, en tejidos como el algodón (que dura mucho más y no destiñe con el sol) Vivir con un sofá de tela nunca ha sido tan fácil, ya que las preocupaciones acerca de las manchas desaparecen por completo.

Las patas originales del Chester estaban labradas con dibujos y algunas tenían ruedas. Ahora no suelen ser así, las patas son de madera lisa o pueden ir pintadas.
Además de las opciones de tapicería, color, estilo de las patas, el patrón de los nudos y el tamaño, se puede personalizar los detalles, los botones, la forma del cojín y la profundidad del asiento.
El diseño de las brazos enrollados y la espalda todo seguido hacen que sea un poco más ancho de lo normal, por eso habrá menos espacio para los asientos.

El acolchado se puede poner en el respaldo, en el asiento, en los cojines, donde tu quieras.
Como puedes ver, la fabricación de un Chesterfield es un arte y lo que se ve en el exterior no es necesariamente lo que esconde en el corazón del sofá. Por eso todas las tiendas en las que se comercializa ofrecen un diseño original. Hay que tener cuidado con las falsificaciones.

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Pruebas y elección de un sofá

Siempre digo lo mismo, antes de comprar un sofá nuevo hay que probarlo. Hay que sentarse en el para ver como de cómodo es. Es obvio que si no nos sentamos en el, no podremos comprobarlo y no podremos ver como se comporta (si vuelve a su forma original, si se queda encogido). Esto nos puede dar una pista de como va a ser en el futuro, si va a durarnos mucho o poco, si va a resistir nuestro ritmo...
Es cierto que con sólo una prueba no vamos a saber a ciencia cierta si durará 3 o 10 años, pero si que podemos sentir la calidad de sus materiales y saber si es bueno o malo.

Con sólo tocar un sofá Chester, por ejemplo, notamos que es un sofá de calidad, suave y resistente. Algo similar ocurre con las sillas de diseño Eames, que puedes ver aquí.
Los sofás tienen diferentes texturas, al tacto no son todos iguales, unos son más suaves que otros, unos tienen los asientos más profundos, otros más altos, la altura del reposabrazos también es diferente...

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Elegir un buen sofá

Un sofá es algo muy común en un salón, pero su compra, lejos de ser algo sencillo, es cada vez más confuso por la cantidad de opciones que tenemos en las tiendas.
Termina siendo algo tan abrumador y agobiante que muchas veces nos vamos a casa sin haber encontrado uno, o lo que es peor, compramos el equivocado y termina en el sótano.

Hay que asegurarse de comprar un sofá con un tamaño adecuado, una forma que se adapta a la ubicación que tenemos destinada a el y con un estilo que esté acorde con la decoración de la estancia en la que le vamos a situar.

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Diferencias entre un sofá bueno y uno malo

¿Te emociona comprar un sofá nuevo? Yo no puedo decir lo mismo ya que esta compra no despierta ninguna pasión en mi.
Me he extralimitado en comprar sillas, ropa de cama y decoración nórdica, pero nunca he tenido la tentación de soltar una gran cantidad de dinero para adquirir un sofá chester.

Cuando voy a las casas de mis amigos, sus sofás no despiertan mi envidia, al contrario, me suelo sentar en ellos sin fijarme en absoluto de que color era o que tela tenía.

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