Sofa chester

Todo sobre el sofa de estilo chester

Pruebas y elección de un sofá

Siempre digo lo mismo, antes de comprar un sofá nuevo hay que probarlo. Hay que sentarse en el para ver como de cómodo es. Es obvio que si no nos sentamos en el, no podremos comprobarlo y no podremos ver como se comporta (si vuelve a su forma original, si se queda encogido). Esto nos puede dar una pista de como va a ser en el futuro, si va a durarnos mucho o poco, si va a resistir nuestro ritmo...
Es cierto que con sólo una prueba no vamos a saber a ciencia cierta si durará 3 o 10 años, pero si que podemos sentir la calidad de sus materiales y saber si es bueno o malo.

Con sólo tocar un sofá Chester, por ejemplo, notamos que es un sofá de calidad, suave y resistente. Algo similar ocurre con las sillas de diseño Eames, que puedes ver aquí.
Los sofás tienen diferentes texturas, al tacto no son todos iguales, unos son más suaves que otros, unos tienen los asientos más profundos, otros más altos, la altura del reposabrazos también es diferente...

Pruebas y elección de un sofá

La mejor manera saber como de cómodos y confortables vamos a estar, es probándolo, sentándonos en el una y otra vez.
Comprueba la robustez de su estructura mirando el marco. Si está fabricado con maderas blandas, como el pino, será más barato pero también es más endeble y se puede romper más fácilmente.

El tocar la madera también nos da una idea de cuan fuerte y resistente es. Sólo tenemos que tocar la estructura del sofá Chester para darnos cuenta que su madera es dura, de haya o roble, más cara pero mucho más resistente y duradera.
Si por el contrario, los materiales son el plástico o el metal, la estructura podría doblarse o romperse en cualquier momento.
Las patas del sofá deberían ir unidas a la estructura por medio de tornillos o clavijas y no pegadas con pegamento.

En ciertos sofás, las patas forman parte de la estructura, pero en cualquier caso, debería ser resistente.
La estructura debe estar rematada con materiales sólidos y fuertes como clavijas o bloques de madera, tornillos grandes o soportes de metal, no con grapas o pegamento que, aunque están bien para un refuerzo extra, no deben ser la principal adherencia de un buen sofá.
Todo esto puede ser observado a simple vista, y sino, podemos pedir a un empleado que nos ayude a darle la vuelta.

Tomemos como ejemplo el sofá Chester, podemos vera simple vista sus tachuelas de metal que, no solamente sirven como adherente, sino también forman parte de la decoración.

¿Que relleno tiene el sofá? Lo más común es encontrar espuma de poliuretano (conocido como gomaespuma) en el relleno de los asientos y respaldos ya que es algo fácil de conseguir, de mantener y cuesta poco.

Hay otras espumas de alta densidad que son agradables al tacto y también económicas, pero los rellenos de plumas son la mejor elección. No se deforman, no se rompen, pero es más caro.
Los muelles hace a un sofá resistente , pero hay ciertos muelles de mala calidad que con el tiempo tienden a clavarse en nuestra espalda. esto no pasa en el caso del sofá Chester ya que al estar compuesto de varios muelles muy juntos, no se perciben y no los notamos en absoluto.

La calidad de la tela es otra de las cosas en las que tenemos que fijarnos. El algodón y el lino es fácil de limpiar y tiene un precio razonable. La mezcla de microfibras pueden ser iguales al tacto que el algodón y ser resistentes a las manchas, pero sin duda, la palma se la lleva la piel que, aunque es cara, nos va a durar mucho, mucho tiempo. Su tacto, eso sí, es más frío que las telas, pero brilla mucho más y es más fácil de limpiar y mantener.

Otras telas como el terciopelo o la seda, le dan un aspecto muy elegante a un sofá, pero son bastante difíciles de limpiar y mantener en buen estado.

Teniendo todo esto claro, es hora de encajar nuestro sofá ideal en el espacio que tenemos.
Mide el hueco y no mires sofás que no se adecuan a esa medida.
Por supuesto, también hay que tener en cuenta el estilo y el ambiente de la habitación, ¿entra mucha luz natural o poca?, ¿va a tener más asientos de los que tenía nuestro antiguo sofá o más?...

El precio puede variar muchísimo, por 200 € podemos tener un sofá, pero un sofá de diseño nos puede costar 10.000€. Como podemos ver, el rango es muy amplio, y los extremos nunca son buenos, así que en el medio está la virtud.

Calcula el presupuesto que tienes para el sofá y cíñete a el. No mires sofás que tengan un precio mayor.
Los precios del sofá Chester pueden variar dependiendo del modelo y de la tienda, pero por menos de 1000€ lo podemos encontrar, aunque sea sólo un sillón individual.